Hola, señor Ministro

El 3 de mayo se celebra el día mundial de la libertad de prensa. A menudo, quienes hemos vivido casi siempre en democracia olvidamos lo que significa tener una prensa libre. Hoy, eso es una quimera en muchos lugares.

En Somalia, Gambia, Sudán, República Democrática del Congo, Zimbabue o Guinea Ecuatorial mirando de reojo y sin mucho esfuerzo hacia África criticar al poder te puede costar la cárcel o la vida. En México, las redes del narcotráfico caen contra quienes osan denunciar sus tropelías. En Colombia, uno es acusado de terrorista o se convierte en objetivo militar por criticar los desmanes de paramilitares, fuerzas gubernamentales o guerrilla, según a quien denuncie. En Rusia, opinar sobre Chechenia o poner en duda la democracia de Putin; en Turquía alzar la voz en defensa del pueblo kurdo; en Marruecos, decir algo en contra del Rey o mentar la causa saharaui . Todas ellas pueden ser actividades de alto riesgo para tu seguridad. Sin olvidar Cuba, donde el régimen de los Castro sigue infringiendo una feroz censura contra periodistas y disidentes; o China, uno de los casos más flagrantes en cuanto a cantidad de detenidos, con personas como el escritor premio Nóbel de la paz, Liu Xiaobo, encarceladas por pedir democracia. Hay ejemplos en muchos otros rincones del planeta. La lista es larga y sigue creciendo, y afecta también a aquellos lugares que nos llenaron de esperanza hace un año, como Túnez o Egipto.

Los medios en Ghana

Ghana vive en democracia desde 1992 y eso se nota en sus medios de comunicación. Los hay críticos con el actual presidente, John Atta Mills, y los hay serviles con su gestión. Pero, por fortuna, hace más de una década que no se registran ataques ni medidas represoras contra periodistas.

En Ghana, el problema es el monopolio de los medios de comunicación, una enfermedad que comparten las sociedades más avanzadas. Aquí los medios de comunicación son públicos -pertenecen al Estado y sirven a su amo sin disimulo. Son frecuentes los artículos patrióticos o las referencias al orgullo del pueblo-; privados -en manos de influyentes hombres de negocios en connivencia con políticos que los intentan aprovechar a su antojo… Piensen en Italia y Berlusconi y tendrán una imagen semejante-; y comunitarios -pertenecen a las minorías olvidadas del país, no están concebidos para lograr beneficios económicos sino para servir a las personas humildes y pretenden silenciarlos con trabas administrativas de todo tipo-.

En este escenario, los marginados, las personas iletradas -muy numerosas en Ghana– se quedan fuera del acceso a la información. Ya les he contado otras veces por qué son importantes las radios comunitarias –no da para prensa escrita, televisión o Internet, dados los altos niveles de analfabetismo y la ausencia de electricidad en las zonas pobres. Los transistores, por suerte, aún funcionan con pilas y éstas son baratas y tienen una vida larga, como saben-.

Los medios comunitarios defienden la identidad de los pueblos que representan. Son 46 los grupos étnicos que conviven en Ghana, cada uno con su propia lengua, en un país de unos 25 millones de habitantes -el censo se está actualizando ahora-. Los medios públicos y privados usan el inglés y en ocasiones las lenguas mayoritarias: twi, ewe o ga, pero son las radios comunitarias quienes defienden la lengua de las comunidades pobres, a menudo la única que hablan las personas a las que pertenecen y la única vía de acceso al mundo que queda más allá de lo que abarcan sus brazos.

Haciéndose escuchar

El 3 de mayo, un centenar de estas personas acudieron a Acra, la capital del país, en representación de quienes quedan al margen de los grandes medios de comunicación. Fue un privilegio acompañarles. Venían a ver al Ministro de Información, que presidía los actos por el día mundial de la libertad de prensa en la sede central de la Asociación de Periodistas de Ghana. Él no esperaba la visita.

Un mes antes, la Red de Radios Comunitarias reclamó mi presencia en Acra y hasta allí me desplacé. Me gustan las reuniones en Ghana. Terminan con una bandeja de plantain -plátano macho-, cacahuetes, rodajas de piña o agua de coco. Aparte de esta frivolidad, destaca el espíritu colaborativo de todo el personal. Aquí no importa tanto si uno viene de una u otra organización. Importa la causa y a ella se entregan con frenesí, a veces enredados en discusiones bizantinas.

Diseñamos un “voice walk /paseo con voz” con una peculariedad. Sería una marcha silenciosa y con mordaza para simbolizar que, a pesar de tener voz, las personas de las comunidades no pueden levantarla porque no tienen altavoces para hacerlo. El paseo recorrería las principales arterias del centro de Acra, con pancartas y mensajes sobre el pecho. Culminaría en el lugar donde el Ministro de Información iba a dar su discurso con motivo de la fiesta periodística.

En el momento de la llegada, se entregaría una carta al Ministro con una petición clara: una ley que regule de forma justa y como un recurso público -al servicio de todas las personas- las ondas radiofónicas. Esa ley debería incluir el derecho de las radios comunitarias a existir y a poder emitir en sus frecuencias sin trabas como las actuales.

A día de hoy, funcionan en Ghana unas 10 radios comunitarias, pero hay regiones extensísimas como la Ashanti -capital Kumasi– u Occidental -capital Takoradi– que están silenciadas.

Planeamos también un calendario de tareas y repartimos las funciones en varios comités: Logística, Recursos, Comunicación, Movilización y Relaciones Institucionales. Como ocurre siempre en estos saraos, el tiempo fue pasando y no se concretaron las distintas actividades. Al final, todos acabamos haciendo de todo.

Imprimimos más de 50 hojas en A4 con mensajes para el Ministro, los periodistas que cubrirían su acto y para quienes vieran la marcha en la calle: “Estamos amordazados”, “Quítame la mordaza”, “Las ondas son un recurso público”, “la comunidad Jommoro está sin voz”…

También decidimos, como acción poética y subversiva, una vez que acabara la marcha, abalanzarnos sobre los canapés y refrescos destinados al Ministro y a los periodistas. Es una constante en todo el mundo. A los periodistas nos encanta comer gratis. Al fin y al cabo, quienes participarían en el “voice walk” son también periodistas en sus comunidades y esos canapés seguro que no los iban a catar en otra ocasión.

Madrugada tensa

La víspera, 2 de mayo, fui a Acra para ultimar los detalles de la marcha. Estuve junto a Kofi, Larry y Bismak empleado en la decoración manual de las pancartas, imprimimos octavillas y terminamos todos los flecos pendientes. Wilna y Lariba, cerebros de la operación, se afanaban en la redacción de un comunicado y de la carta que entregarían al Ministro. Que no se diga de la mujer africana. Aquí pusieron las ideas y fueron las portavoces. Y las más humildes, nos enseñaron a fabricar las mordazas en un periquete, cortando una tela naranja enorme en partes exactas.

Terminamos a las 21h. En mi caso, totalmente agotado, tras una maratoniana jornada que había empezado a las 6 de la mañana. Nos retiramos al hotel/pensión. Soñaba con una reparadora ducha y con una oportunidad de ver al Madrid celebrando la Liga conquistada momentos antes en San Mamés.

Cruzamos la ciudad y resulta que el hotel en el que íbamos a dormir se había pasado nuestra reserva por el arco del triunfo. Ya he hablado de esta extraña costumbre ghanesa en otras ocasiones, pero esa noche y en esas circunstancias fue especialmente desagradable.

Comenzó entonces una peregrinación por las pensiones de la ciudad hasta que conseguimos un alojamiento, a precio desorbitado, y tan alejado del lugar donde iniciaríamos la marcha al día siguiente, que nos obligaría a levantarnos antes de las 6 de la mañana para llegar a tiempo. Un desastre total. Además, por si fuera poco, según preguntábamos por habitaciones libres en los distintos alojamientos distinguí en una de las pantallas cómo Cristiano Ronaldo dejaba en evidencia al Real Madrid haciendo un corte de mangas en La Catedral tras saberse campeón. Pasada la media noche, pude meterme en el sobre.

El día d

Pocas horas después, estaba otra vez en pie, en mitad de un atasco infernal en Acra, avanzando hacia el lugar de partida del “voice walk”, un parque situado junto al World Trade Center de la ciudad y el Teatro Nacional.

Cuando llegamos, desplegamos las pancartas, comenzamos el reparto de actividades y explicamos la acción a los manifestantes. Me encontraba mal. Mami Yeira se apiadó de mi debilidad y me endilgó un arroz con pollo. Todavía no habían dado las 8 de la mañana. En ese momento me percaté de que no había desayunado ni apenas comido nada el día anterior. Mami Yeira venía de viaje desde los confines occidentales del país, durante toda la noche en un incómodo autocar ocupado hasta la bandera por sus compas de comunidad. Tenían más energía que yo. Venían a defender su derecho a expresarse en libertad. Mis quejumbreces pasaron a un segundo plano.

Arrancamos el “voice walk” a las 10 de la mañana y bajo el tradicional sol de justicia -que los actuales diluvios universales me hacen añorar- recorrimos Acra en silencio. 

Fueron dos horas de caminata hasta la puerta de la sede de la Asociación de periodistas de Ghana. Me dio tiempo a conectar en directo con Esther, de Radio Exterior, para contar en vivo cómo iba la marcha. Me recordó mis tiempos de reportero a pie de calle, hace más de una década.

Justo cuando el Ministro de Información terminaba su discurso, un infiltrado de Radio Ada presente en el acto, hizo sonar un cencerro y el centenar de personas que esperaba, agazapado, junto a la esquina de la puerta principal, invadió el espacio de forma pacífica y en perfecto orden. Despacito se dirigieron hacia el Ministro, sin intimidar, y situándose en uno de los flancos de la carpa donde se oficiaba el acto.

Pude ver la cara de sorpresa de los periodistas, la nube de cámaras que de repente apuntaron a los manifestantes, la dignidad con la que las personas de las comunidades lucían su mordaza y como, cuando estuvieron perfectamente cuadrados, entonaron a capella la sintonía de las radios comunitarias. Los pelos se me pusieron como escarpias.

Poco después, tres mujeres caminaron hacia el Ministro -en una sociedad machista este gesto tiene mucha importancia-, le saludaron con la mirada -aún portaban la mordaza- y le entregaron la carta con la petición de las Radios Comunitarias. Fue un momento solemne. Había merecido la pena tanto esfuerzo. Estábamos satisfechos. Como diría el mismo Jefe del equipo A: me encanta que los planes salgan bien.

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16 comentarios on “Hola, señor Ministro”

  1. Carmen dice:

    Hola, acabo de emocionarme con tu relato. Me sentía casi al ladito vuestro. Gracias, Ángel por lo que estás haciendo y por contarlo. Un abrazo

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias por estar siempre ahí. A mi me emociona saber que estás al otro lado y sentirte cerca. Muchos besos. El trabajo de verdad lo hace esta gente. Qué dignidad.

  2. Daniel dice:

    De nuevo tu blog no da lugar a decepciones 😉

  3. Daniel Herrera Cepero dice:

    Genial, Angelillo!!
    LA protesta hecha arte!!!

  4. anasinmas dice:

    Inspirador como siempre, Ángel.Y me encanta que, allá donde vayas, sigas liderando tus actos poético(-malditos).Qué la cabra siga siempre tirando al monte!un beso

    • ángel gonzalo dice:

      Ay, dentro de poco serás juez y parte en uno de ellos. Bs y gracias. Ana sinmás nimenos. Are you ready?

  5. Sonia dice:

    Fabuloso, emocionante y apasionante: activismo a flor de piel. Te echamos de menos, compañero. Besos para los dos,
    La Manola

    • ángel gonzalo dice:

      La semana que viene te gustará más. Yo también os echo de menos. Bs, compa. Manolo.

      • Sonia dice:

        Pues sí, interesante y descorazonador, Angelito. Les voy a enviar a los compis talegueros tu entrada al blog, para que no se les pase inadvertido. Cuanto nos queda por hacer, cuanto mundo por arreglar…

      • ángel gonzalo dice:

        Un beso fuerte, colega, y mil gracias. Saludos al personal!!

  6. Tesa dice:

    Parece que la creatividad y la reivindicación no están reñidas por estos lares.

    Me emociono con tu post, Angelito, así que ni te cuento si lo hubiera vivido. ¡Uf, cuantas experinecias interesantes estás viviendo!

    Ya espero el próximo post. Pues aunque te comento cuando puedo, lo leo con mucho placer enseguida que me llega el aviso.

    Muchos besos,

    • ángel gonzalo dice:

      Muchas gracias. Ahora que se cumple el primer aniversario del 15M, me emociona ver cómo también se puede movilizar el personal. Es un privilegio ser testigo de todo ello! Bs

  7. Mereció la pena tanto esfuerzo. Me alegro. Inmensa ciudad Accra, al principio me asustó.
    Un saludo, y ánimo.


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