De Manifa en Acra

Son las seis de la mañana y parece que ha amanecido. La luz empieza a deslumbrarme. Me levanto y voy hacia la cocina. Necesito un café antes de nada. Aunque aquí el café sea soluble. Elena continúa dormida. Al menos por una vez, seré yo quien prepare el desayuno.

Toño deambula por la casa. Parece un espectro. Así, recién levantado, es una versión libre de Jesucristo Superstar. Es el último integrante de la segunda delegación que se ha dejado caer por aquí.* Hoy nos vamos a Acra, de manifa, la ciudad que Llanos rebautizó como imposible.

Llevo la remera amarilla, la vela encendida y el pasaporte a buen recaudo en el bolsillo derecho. A un gobierno siempre le molesta que los extranjeros se inmiscuyan en sus asuntos internos. Es posible que nos pidan la documentación. Por suerte, tengo el visado recién renovado. Para conseguirlo he tenido que ir tres veces a la oficina de inmigración de Acra, esperar horas a que alguien se dignara atenderme, pagar una pasta y sufrir los renglones torcidos de la burocracia. Bueno, tengo el pasaporte en regla, tres meses más de estancia y esta es la venganza de Nkrumah. Como siempre digo, a ellos les echamos encima a la Guardia Civil y, visto desde esta perspectiva, no tengo nada de lo que quejarme.

Nada más llegar a la carretera pasa un tro-tro. Son cerca de las 7 de la mañana y este país ya está en marcha desde hace horas. Las cabras pasean a sus anchas, las gallinas y gallos nos dan los buenos días, las mujeres preparan la comida, los hombres salen a buscarse las habichuelas. Los niños y niñas, cuyos padres tienen algo de dinero, van a la escuela. Los que no, pasan el día en la arena estudiando la Ley de la Gravedad al modo Newton; es decir, esperando, por ejemplo, a que un mango les caiga cerca y puedan hincarle el diente. Se los comen con piel.

Nosotros vivimos aquí

Hoy se celebra en Acra un acto público para pedir a las autoridades de Ghana que paren los desalojos forzados y respeten los derechos y la dignidad de las personas que viven en los barrios marginales de la ciudad.

Casi 5 millones de personas viven en estos asentamientos precarios en Ghana, el 45% de la población urbana total. En Acra, donde hay más de 4,5 millones de habitantes, casi la mitad vive en estas barriadas. Piensen en la Cañada Real Galiana en Madrid o en los poblados chabolistas de cualquiera de sus ciudades. Elévenlo al cuadrado o al cubo y tendrán una imagen de lo que describo.

Esta manifestación forma parte de una acción global de Amnistía Internacional. También ha habido protestas en otras cinco ciudades de África: N´jamena (Chad), Nairobi (Kenia), Port Hacourt (Nigeria), El Cairo (Egipto) y Harare (Nigeria).

Miles de residentes en los barrios marginales han decidido tomar el centro de sus ciudades para recordarles a los gobiernos que existen, que tienen derechos y que no están solos. Los actos se han llevado a cabo durante la conferencia gubernamental sobre Vivienda y Desarrollo de ministros africanos celebrada en Nariobi del 20 al 23 de marzo.

El caso es que vamos para Acra, donde espero encontrarme con un montón de personas y varias ONG de derechos humanos, así como una nube de medios de comunicación. El punto de inicio es el centro neurálgico de la ciudad: Nkrumah Circle. Una rotonda de la que parten todos los caminos. El recorrido incluye las arterias principales y el corazón financiero. Es como si estuviéramos en Cibeles y marcháramos hacia el Paseo de la Castellana.

Es curioso. No sé si lo saben, pero las personas que viven en los asentamientos precarios de Acra también pagan impuestos, votan, llevan a sus hijos a las escuelas y contribuyen al desarrollo de la ciudad. Sin embargo, no reciben apenas nada a cambio: ni acceso a agua potable ni servicios sanitarios y están expuestos a que les derriben sus casas en cualquier momento. Por eso vienen hoy aquí. Reclaman sus derechos, sus derechos humanos.

Arranca la marcha

A las 10 de la mañana Nkrumah Circle es un hervidero. Empieza el reparto de camisetas, de consignas, la charla con la policía. Unos 50 agentes velarán por la seguridad. Es una manifestación autorizada. Hay unas 1.000 personas aunque la marcha la realizarán poco más de 400. El resto esperará los discursos finales junto a la carpa de información que hay en una explanada próxima.

Me llama la atención la actitud de los policías. Colaboran en el reparto de camisetas. No se comportan de modo beligerante ni agresivo. Pienso en España. En las manifestaciones del 15 M y en las que se produjeron durante la visita del Papa a Madrid en verano pasado. Hay una enorme diferencia. Y esto es África Subsahariana. Qué lección.

También es llamativo que sólo seamos tres obronis –blancos en lengua local-. La gente nos mira con extrañeza. Algunos me preguntan qué hago aquí. “Defender los derechos humanos”, digo. “Son tuyos, son míos, son de todas las personas”. Sonríen y lo agradecen. Me gusta caminar a su lado.

Exigimos Dignidad

La manifestación avanza sin problemas. Hay una banda de música que ameniza el paso y acompaña las consignas. “Stop forced evictions” -”paren los desalojos forzados”- gritan unos. “Housing is a human right” – la vivienda es un derecho humano-” responden otros.

Es emocionante estar aquí. Veo muchas mujeres. Han venido con sus hijos a la espalda. Es una constante en África. Las madres siempre llevan a los niños allá donde van: al trabajo, al mercado, a visitar a un familiar o a una manifestación. Una mujer me dice que está aquí por ella y por el futuro de sus hijos. No es justo que viviendo donde viven, un día vengan, les tiren las casas y se queden en la calle.

Estamos llegando al corazón de la city y cuando pasamos cerca de las oficinas de un banco o de algunas de las empresas asentadas en Acra, los manifestantes levantan carteles con fotos de sus hogares. “We live here” -nosotros vivimos aquí- dicen entonces mostrando sus infraviviendas, sus barrios, el lugar donde se propagan las enfermedades cuando las lluvias llegan. Como carecen de saneamiento, las aguas se estancan y el dengue, la malaria o el cólera se instalan junto a sus habitantes. Muestran las fotos. Los oficinistas, algunos blancos, vuelven la cara. No quieren mirar la realidad. Es dura, ¿verdad?

Activismo tropical

Estamos a 34 grados y tenemos un 88% de humedad. Lo marca el smartphone desde el que voy tuiteando lo que ocurre y tomando fotos. Los dedos hacen surf sobre el teclado y los acentos se disparan, también algunas letras. Temo que se desintegre el aparato. Esto no es extraño aquí. Desde que hemos llegado, varios cables han dejado de funcionar, al ordenador sólo le queda un puerto USB vivo, el lector de CD se ha ido al carajo, las tarjetas de memoria un día se leen y otro no… Los constantes cortes de luz también se cargan las baterías. En fin, que puede que termine escribiendo estos posts a mano y enviándolos en una botella. A ver si alguien los encuentra en el Atlántico y los sube para ustedes a la red.

Amnesty International (photographer: Christian Thompson)

Con este clima infernal y a mí se me ha olvidado la gorra. Un río de sudor inunda mi rostro. El agua es un lujo en este país, y en muchos otros de esta región del mundo, aunque Naciones Unidas haya dado por logrado el Objetivo de Desarrollo del Milenio que hace referencia al agua potable. Por suerte, alguien me acerca una bolsa de plástico de medio litro. Aquí se bebe el agua en este formato, pure water. Lo agradezco y de un trago la vacío. Qué duro es ser activista tropical.

La voz de la marginación

Han pasado más de dos horas y llegamos de nuevo a Nkrumah Circle. Hay ambiente de fiesta y es el momento de las declaraciones. Están los principales medios de comunicación. A través de sus altavoces se va a escuchar la voz de los que viven en la marginalidad. Hablan los habitantes de Old Fadama o James Town, los barrios olvidados. Cuentan su experiencia. Cómo viven sin electricidad o con empalmes que pueden provocar un cortocircuito en cualquier momento, sin agua para lavarse y mucho menos para apagar la sed, sin saneamiento y rodeados de excrementos. Cómo se construye sobre la arena, con adobe, madera o cemento de baja calidad. Cómo sus hijos se mezclan con los animales, la basura y las enfermedades. Invitan a los periodistas a visitar sus hogares. Son sus vecinos. La pobreza es visible. Es tarea de todos denunciarla.

2012 es año de elecciones en Ghana. En diciembre habrá votación y hay un compromiso formal de todos los candidatos de aceptar los resultados. El ganador quiere liderar África Subsahariana… o al menos África Occidental. Igual que hizo Nkrumah hace 55 años, cuando declaró la independencia de Ghana y señaló el camino de la libertad para los países vecinos. Hoy, un líder visionario, podría apostar por los derechos humanos. Trabajar para que su población tuviera acceso a una vivienda digna, a la educación, a la salud y al agua potable. ¿Se imaginan? Eso sí que sería una verdadera revolución.

 *Esta segunda delegación española nos visitó del 11 al 19 de marzo. La capitaneaba El Pela, o El Telas, a quien ya presenté hace algunos posts. A pesar de sus muchas obligaciones y de las presiones laborales que soporta, vino a visitarnos.

Le secundaba Javi, compa de pupitre en el Tuto. La primera vez que salía de España y sacó dinero de donde no lo hay para conocer esta parte de África y darnos un abrazo.

Y la cerraba Toño. Un rebelde que se salió del redil, abandonó el mundo urbano y regresó al campo para darse de golpes con las olivas y la vida. Ahí sigue, ahora tocando el tambor.

Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos a las personas que vienen a vernos. No sólo porque nos traen muchas cosas. Por un lado, más fondos para la escuela. Por otro, viandas para nosotros -jamón, queso, vino (Gracias, Carolina)…- Sino por lo más importante, el apoyo moral y el recuerdo de que allí estarán cuando regresemos. Gracias, Gracias y mil veces Gracias. Os queremos.

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23 comentarios on “De Manifa en Acra”

  1. vaelxx dice:

    Me encanta ver que la gente se moviliza y que el trabajo vale para algo, me reconcilia con la vida. Gracias

  2. daniel dice:

    Me encanta leer todo aquello que tenga que ver con africa, es un continente que siempre me ha intrigado y espero algún día tener la oportunidad de vivir allí. Vosotros contribuis a que mi deseo de vivir y trabajar allí siga vivo 😉 felicidades por el blog!
    Ps.yo también soy de madrid! 😀

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias por pasar por aquí… Sí sueñas con África, ven. Te aseguro que la experiencia te sobrepasará. A menudo decimos que todo el mundo tendría que venir aquí, no de visita, sino a vivir una temporada. Esto es un master en mil materias y merece la pena, aunque todo lo que se vive no es de color rosa… La pregunta es… Te atreves? Un abrazo y gracias

      • Daniel dice:

        jeje me atreveré con total seguridad!!:) primero he de terminar mi formación en España, pero sí, mi visión sigue en áfrica 😀 Sobre lo que dices de que no todo es color de rosa me lo puedo imaginar (viví una experiencia de ese estilo durante el tiempo que viví en sudamérica), saludos!!

      • ángel gonzalo dice:

        Al final, esto es también parte de la formación. Antes de venir, mucha gente nos decía que estábamos locos. Gastarnos nuestros ahorros en esto… Y yo contestaba: sí dijéramos que vamos a hacer un master sobre África en una universidad a todo el mundo le parecería bien… Pues esto es lo mismo… O incluso más. Gracias y un abrazo!!

  3. Sonia dice:

    Hola Angelin,
    Este blog es cojonudo…increíble hacernos participes de una manifestación en África y el diferente comportamiento de los cuerpos de seguridad del estado…que es España se ponen excesivamente nerviosos cuando queremos manifestarnos…
    Mil gracias por tu blog y un abrazo muy fuerte para ambos…

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias, Sonia. Pero si el blog es cojonudo es gracias a gente cómo tú, que lo seguís y animáis. Muchas gracias. Un beso enorme. Y sí, la policía tuvo un comportamiento ejemplar durante la manifa. Por desgracia, hace meses, en la frontera con Togo los agentes destinados en Aflao no fueron tan amables con algunas personas… Gracias!!!

  4. María Isabel dice:

    Muy buen post, Ángel. Leerlo era como estar allí. Ánimo y gracias por contarnos esa realidad tan lejana y tan humana.

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias, compa. La verdad es que es un lujo ser testigos de esta otra realidad, tan cercana y lejana a la vez. Bs

  5. Tesa dice:

    Hola, Ángel, uf qué mal lo del calor y la humedad, pero que increible lo que cuentas de la gente reclamando sus derechos y la policía tan coperativa.

    Supongo que por los estereotipos que nos llegan de África, no imaginaba que estuvieran concienciados, unidos y conectados para montar una gran concentración en defensa de una vivienda digna y contra los desahucios forzosos. Me ha sorprendido gratamente.

    Por eso y por lo bien que lo cuentas es un lujo para mí asomarme a esa otra realidad desde esta ventana con la que nos conectas con esta parte de África.

    Besos, y voy a ver las fotos en grande, que hoy, absorbida por la crónica se me pasó.

    • ángel gonzalo dice:

      Muchas gracias. La verdad es que aquí la gente está muy organizada, bien en comunidades, barrios o asociaciones. Hay cultura de debate y de protesta. Los sindicatos y organizaciones profesionales sin fuertes. También las distintas iglesias y confesiones religiosas. A menudo, la gente sabe lo que quiere, aunque no sepa bien a quien dirigirse y la burocracia sea lenta. En las zonas rurales, lis chiefs tradicionales tienen mucho peso y actúan de enlaces con las autoridades formales. Hay tejido social y conciencia, y trabajo de base. Los políticos, cómo en Europa, no suelen estar a la altura, pero la ciudadanía está organizada. A veces los miro con envidia. La falta de recursos también es un obstáculo. Besos!

  6. Andrés dice:

    Hola Ángel, es magnifico vivir de primera mano la solidaridad con los derechos de los más desfavorecidos; al final, en cualquier sitio y época, gente que trata de encontrar una vida digna. Y mientras tanto, aquí, en Terra Occidentalis, “ya es primavera” porque El Corte Inglés nos lo asegura. En fín, así vamos….

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias, compañero. Lo magnífico es ver como personas que no saben leer ni escribir no se arrugan, salen a la calle y protestan. Allí será primavera… Y aquí se acercan las lluvias, y con ellas, los cortes de electricidad y los mosquitos que transmiten la malaria… Abrazos

  7. Jaime Beneyto dice:

    Me dejas alucinadito con lo que cuentas. ¡Tan lejos y tan cerca! La defensa de los ddhh igual en mitad de África que en la rica Europa… No es para que te envanezcas, pero eres un ejemplo para quienes quedamos al amparo de la Cibeles.
    Deseo que te sirva de mucho lo que estás viviendo. Te servirá cuando vuelvas a este bendito país que nada entre abundancia y entre pobreza. Aquí tbien se pueden hacer cosas por el prójimo…
    Un gran abrazo.
    Jaime

    • ángel gonzalo dice:

      Jaime, tú eres un ejemplo para todos nosotros. A mi vuelta, seguiremos ahí, aprendiendo y luchando por lo que creemos. Qué lujo tenerte ahí.

  8. Ana, Dani y Alberto dice:

    De nuevo al leerte me traslado allí con vosotros, gracias por acercarnos a vuestra experiencia y a este mundo africano tan diferente al nuestro.

    Besos para los dos.

  9. Jose (Giulia's father) dice:

    Hola chicos (Angel+Elena),
    desde la ventaja que da haber conocido Acra, “la ciudad imposible”, y sobre todo con la imagen de ese puente bien grabada en la mente, me ha sorprendido muchísimo la dignidad y el espíritu de esa manifestación, lejos del acto electoral que vivimos nosotros, con uno de esos partidos de tinte religioso, de cuyo nombre no me acuerdo. Felicidades por haber estado allí y quizás haber contribuido a que algún día la imagen de ese puente sea diferente.
    Muchos besos de Giulia y Carmen. Un abrazote, jose

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias, Jose, por compartirlo, por venir, por traer a Giulia, por tratarnos siempre tan bien… Aunque no pudiéramos navegar el Volta. Un abrazo enorme, con sabor a almogrote, añorando la paella de Tazacorte. Cuídense!

  10. J dice:

    Qué emocionante es leerte, chaval. Pocos cronistas pueden estar a tu altura. Un abrazo.


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