Sorpresas en el noroeste

La mochila pesa más cuando la moral está baja. Y la nuestra se arrastraba como una lombriz. Divine, un oficial de inmigración de Ghana, natural de Ada, nos daba ánimos y nos proponía excursiones por los alrededores de la frontera como alternativa al chasco de no haber cruzado a Burkina Faso.

En las afueras de Paga hay una laguna donde unos cocodrilos devoran trozos de pollo para regocijo de los turistas. Malditas las ganas que teníamos de  ver cocodrilos e incluso de pasear sobre sus lomos. Le dimos las gracias y nos regresamos a Bolgatanga. Una buena ducha, una buena comida y una buena cama resucitan a cualquiera.

Tongo, Patrimonio de la Humanidad

En el camino de vuelta, descubrimos un cartel curioso: Tongo. Parecía una burla del destino, pero cogimos un tro-tro y nos acoplamos a una norteamericana, voluntaria de los Cuerpos de Paz, que trabaja en la zona.  Nos dio información sobre el  lugar y nos indicó dónde conseguir una moto para llegar al centro de visitantes de este pequeño pueblo. Allí coincidimos con un grupo de voluntarias austriacas y esperamos acontecimientos.

Se trataba de una aldea perdida en mitad de un desierto, rodeada de piedras y de pequeñas colinas. No se veían cultivos ni apenas verde en derredor. Me preguntaba a qué se dedicarían sus habitantes y cómo podrían vivir en unas condiciones tan duras. Llevan haciéndolo generación tras generación y las preguntas son pura ignorancia. La gente sobrevive, disfruta de su entorno y es feliz con lo que tiene. La mayoría no ha salido de la región y no lo harán. No tienen ninguna necesidad. Ellos no cambiarían sus tradiciones por nuestra modernidad. Si acaso, algún control sobre la naturaleza, alguna forma de evitar las sequías, alguna información sobre las cosechas y algunas cabezas más de ganado… pero nada de edificios, de ajetreo o de bullicio.

Los británicos se las tuvieron tiesas con la población local para hacerse con el territorio a principios del siglo pasado. Los Talensi no dejarán la tierra de sus antepasados salvo que ocurra una catástrofe y, de momento, a pesar de la pobreza, van tirando.

Me llamó la atención que utilizaran el fuego para purificar la tierra, algo que Mr Djlabletey, nuestro anfitrión en Tamale y responsable de medio ambiente en la región, criticaba amargamente.

La comunidad mantiene sus creencias animistas, su estilo de vida ancestral y los jóvenes, con el consentimiento de los ancianos, han montado un proyecto de turismo comunitario como fuente de ingresos adicional para enseñar su pueblo a las pocas personas que se dejan caer por allí. Llevan unos años detrás de la UNESCO para ver si lo declaran Patrimonio de la Humanidad. Vaya desde aquí nuestro apoyo para que lo consideren.

Cuando sopla el harmattan, entre diciembre y marzo, en el interior de sus cuevas se escucha el viento de una forma peculiar. El roce con la piedra lo convierte en algo mágico y a oscuras uno se imagina leyendas de otro tiempo. Cuentan, que hace muchos años, los Talensi se reunían allí para transmitir su cultura y de ahí que posean una rica tradición oral. Como corresponde, los mayores hablaban rodeados de los menores. Y estos escuchaban atentos. Roger, nuestro guía, era uno de aquellos niños. Hoy nos sienta como antaño y nos pide silencio. Cerramos los ojos y evocamos otra época, otro mundo, otra forma de vivir.

Sus casas son pintorescas por fuera, de formas circulares, y frescas por dentro. Están construidas de adobe y recubiertas por una fina capa de cemento. Duermen sobre jergones o esteras, cocinan en el exterior sobre una hoguera y honran a sus difuntos manteniendo sus tumbas cerca de la entrada principal de las casas. Se agrupan por familias. Mantienen algunos de los objetos que estos utilizaron en vida como recuerdo constante de quiénes son.

Visitar al Chief, encargado de solucionar los entuertos de los vecinos, es también una experiencia. Aquí rige la ley del país, claro, pero está demasiado lejos de ningún lugar para que un oficial de policía o un juez intervenga en los asuntos locales. El Chief es el que manda y el que aconseja, y su voluntad es aceptada. Antes de entrar en ningún lugar hay que pedirle permiso, explicarle quiénes somos, de dónde venimos y qué queremos. Autoriza nuestra visita y nos invita a recorrer su casa, que es laberíntica, y desde cuya azotea se tiene una magnífica vista del entorno.

Ritual local

Sin embargo, lo que más nos impresionó fue conocer a la autoridad religiosa local. Para hacerlo, hay que caminar hasta lo alto de una colina, desvestirse de cintura para arriba -hombres y mujeres-, subirse los pantalones hasta la rodilla y  descalzarse. Acompañados de Roger iniciamos la ascensión. Las austriacas volvieron a casa. El pudor occidental pudo más que la curiosidad.

Escalar una montaña medio desnudos y descalzos no deja de ser algo extraño. Al pie de la colina, están las calaveras de los burros, las cabras y vacas sacrificadas. Entre las rocas, se aprecian restos de la sangre derramada. A partir de un punto determinado, ya no se admiten animales grandes. Roger nos explica que responde a una razón práctica, ya que pesan mucho y no pueden cargarse entre las rocas sobre la espalda.

Durante toda la escalada, como si fueran las migas de Pulgarcito, hay plumas de un ave parecido al pollo -sin serlo- que es el animal estrella para las ofrendas. Después de un rato de subida, nos presentamos en lo alto de la colina y allí la autoridad religiosa nos preguntó por nuestros problemas, nuestros anhelos y nuestras preocupaciones. Solucionar cada cuita cuesta una pequeña donación: comida, bebida, ropa… Nosotros sólo llevábamos dinero y le entregamos una pequeña cantidad de cedis, unos tres euros al cambio.

No teníamos grandes preocupaciones que contarle, pero queríamos saber cómo vive, cómo trabaja y teníamos ganas de conversar con él. Él estaba dentro de una cueva, en penumbra, rodeado de plumas de ave, también semidesnudo, y nosotros nos sentamos de lado, casi dándole la espalda, un poco más elevados. Era una conversación difícil con el guía de intérprete y se parecía remotamente a una confesión cristiana. Antes de que anocheciera, emprendimos la retirada.

En Tongo no hay ningún lugar para dormir aunque Roger nos contó que les gustaría adecentar algunas de las casas locales para que los turistas puedan pernoctar en la comunidad. Charlamos de ello mientras esperábamos en mitad del camino que una moto o cualquier otro vehículo nos devolviera a algún otro lugar más habitado donde enganchar transporte hasta Bolgatanga.

En África siempre hay personas en la cuneta, esperando ir a un lugar u otro. Y allí nos quedamos, con tranquilidad, asistiendo a una de esas puestas de sol que en sitios como este se aprecian con mucho gusto.

La joya de Ghana

A la mañana siguiente, otra vez en la carretera, pusimos rumbo al noroeste, en busca de Larabanga, la mezquita, y probablemente el edificio, más antiguo del país. Después de algunos años de desacuerdo, parece que historiadores y religiosos han fechado su origen en 1421. En cualquier caso es una joya arquitectónica que nos dejó maravillados y la fundaron los primeros musulmanes que llevaron el Islam a África Occidental.

Visitar Larabanga es iniciar un viaje al pasado. Según nos contaron, un Corán tradicional se encuentra en su interior, pero los no creyentes no pueden acceder, y no pudimos comprobarlo. Es un lugar sagrado y muchos musulmanes de la zona peregrinan hasta él.

El trayecto hasta la comunidad qué la acoge también es de otro mundo. Las construcciones de adobe circulares coronadas por techos de paja, quizás parecidas a las tatá somba de Benín, se hacen evidentes a cada paso, como la pobreza y la aridez de toda la región. La gente es amistosa, reciben al visitante con hospitalidad y es sencillo participar de la vida cotidiana.

Siempre hay que andar con cuidado al tratar los asuntos políticos espinosos, pero conversamos sobre la situación que han provocado los atentados de Boko Haram en la vecina Nigeria. Desde Navidad, el norte de este país se encuentra en estado de emergencia, con varios atentados que han dejado un reguero de muertos cristianos. Algunos han sido contraatacados, y el gobierno también ha llevado a cabo detenciones. La situación es muy grave. Nosotros estábamos en la zona musulmana más pobre de Ghana, caldo de cultivo para el radicalismo en otras latitudes, pero aquí rechazan abiertamente el conflicto. El Islam, nos recordaron, apuesta por la tolerancia, el respeto y la convivencia de las religiones. Aquí, los imanes animan a sus feligreses a rezar por la paz.

Elefantes en Mole

Junto a Larabanga se halla una de las maravillas de Ghana que exaltan las guías de turismo, el parque nacional Mole. He contado en otras ocasiones que la naturaleza y la fauna de Ghana no son comparables a las de otros lugares del continente, pero este es uno de los pocos lugares del país, si no el único, donde pueden verse elefantes. Darse una vuelta por el parque es barato y puede hacerse a pie, junto a un ranger armado.

Como digo, los elefantes son la estrella del parque y nosotros tuvimos la suerte de encontrarnos a cuatro mientras se bañaban. Allí nos sentamos a ver cómo los paquidermos disfrutaban de su vida en libertad. De vez en cuando, algún antílope pasaba a nuestro lado y, junto a la charca, podían apreciarse cocodrilos tomando el sol.

La jornada siguiente tocaba madrugar de nuevo y comenzar la vuelta a Ada. Quedaban por delante unas cuantas jornadas de viaje. La moral ya estaba alta.

Anuncios

14 comentarios on “Sorpresas en el noroeste”

  1. fon dice:

    Genial, Ángel. Todo un libro de viaje. si yo fuera editor, te propondría la publicación inmediata de un libro, y, siendo ambicioso y “tocandote un poco los cojones” te pediría un formato de novela, donde de la mano de la realidad, introdujeras tu personaje y vivencias personales, mezclases ficción y realidad, personajes y dramas, amor y desamor, festines, comidas, bares, borracheras, diarreas, resacas, peleas….bueno, que empiezo a desvariar.

    Me parece increible constatar que la realidad africana que comentas, por muy dura que sea, y lo es, no desmerece la cruda realidad que estamos viviendo en Europa, y más concretamente en España, aunque con unos matices totalmente diferentes. Del drama de la escasez de trabajo al inaudito recorte de los derechos sociales, la desaparición paulatina de empleo público, hemos llegado a la inaudita petición de una alcadesa que nadie a votado: “”Tenemos que ser capaces todos de devolver a la sociedad algo de lo que nos da la sociedad”, ha argumentado la alcaldesa, mencionando que hay que pagar por tener tantos servicos, como si los madrileños no los hubiéramos pagado y aún lo estemos pagando, que ha explicado: “Me gustaría que esos espacios públicos, centros culturales, polideportivos, que hemos construido y por la crisis no podemos atender a todas las necesiades que requieren, los madrileños se implicaran para hacerlos rentables”. “Necesitamos que la gente participe gratuitamente en la gestión y atención de diversos lugares públicos”…

    Es increíble comprobar cómo la situación provoca una parálisis en la gente. Los personajes que han provocado la crisis, son los que están gestionando cómo debe ser el futuro de los trabajadores y, créeme, es una vuelta a principios del siglo XX. algunos empresarios se frotan las manos, y en un par de dáis, saldrá un decreto-ley con la “nueva” reforma laboral. Creo que esta gente poderosa, ha encontrado la máquina del tiempo y nos está llevando a un viaje al pasado, anelo de tanto empresario, retrocediendo a los teimpos de la esclavitud.

    De manera que el brillante comienzo de tu fantástico texto, sirve particularmente para comprobar la parálisis e inmovilismo de la gente actualmente;

    “La mochila pesa más cuando la moral está baja.”

    Sin más que felicitarte por tus crónicas periodísticas, una vez más, y mencionarte que te sigo casi con devoción, dejarte un abrazo fuerte.

    Fon

    • ángel gonzalo dice:

      Muchas gracias, Fon. Tu comentario anima a seguir escribiendo. Pero la verdad es que desde aquí todo es más fácil. Te pones a escribir y sale de corrido… Es tan impresionante.
      Y lo que ocurre en España es una vergüenza. Acabo de conocer la inhabilitación a Garzón y estoy aún más indignado. Qué país nos espera al regreso? Miedo me da, pero habrá que seguir con más fuerza.
      Y lo del libro suena muy bien, pero de momento estoy muy satisfecho y muy orgulloso con el blog y con la gente que Lo seguís. Es un lujazo y en estos lares, donde estamos tan solos, nos llena de alegría. Gracias con el corazón. Y un abrazo muy fuerte.

  2. Esteban dice:

    Ay que memorias!
    La mesquita de Larabanga su vale la pena
    Tuviste suerte de ver elefantes
    Yo no vi un car…. jo! Menos mosquitos!
    Cada vez que leo tus articulos me transportan de vuelta a africa
    Genial! Segui con tus aventuras y se que cada una es una verdadera aventura
    Un fuerte abrazo
    Esteban de Praga( y Buenos Aires)

    • ángel gonzalo dice:

      Hola, Esteban:

      sí, tuvimos suerte. Veníamos muy tocados del chasco de Burkina y la fortuna nos sonrió. Ya sabes cómo es esto.

      En cualquier caso las grandes satisfacciones este año no estarán en los paisajes, los monumentos -y sí, Larabanga mola y pudimos movernos libremente por el entorno- ni en la fauna, sino en las personas que como tú estamos conociendo. Gracias, una vez más. Recuerdos al río de la Plata…

  3. María dice:

    Rafa en Paris, las enanas dormidas… que mejor momento para leer tus crónicas, vuestras vivencias… así, una tras otra las voy solapando y os siento cerca. Mucho ánimo y seguid con la mochila llena, no decaigáis.

    Os quiero.

  4. Felicidades, Ángel, tienes unas fotos preciosas y la suerte de poder ver elefantes (yo no he conseguido ver más que uno en varias visitas a los parques naturales de Burkina, jejeje)
    La mezquita de Larabanga es una maravilla. Aquí la mezquita de Bobo-Dioulasso es lo más parecido (creo que es mucho más grande que esa, pero del siglo XIX, como mucho).
    Gracias por contarnos todas esas experiencias.
    Un abrazo

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias, Félix. Pero aquí hay poco mérito. Le das al botón y todo lo que aparece es sorprendente. Tuvimos suerte con los elefantes. Creo que al sur de Burkina, en Razinga, hay una reserva también. Un abrazo muy fuerte

  5. Alicia dice:

    Chicooos!! Jeje parece que el mundo tiene sus razones. No cruzasteis la frontera pero conocer la autoridad religiosa local en lo alto de una montaña (pelo en pecho), la estructura arquitectónica de Ghana y ser testigos del baño de cuatro elefantes, os estaba esperando!

    Enhorabuena chicos!!

    • ángel gonzalo dice:

      Cuando una puerta se cierra, otra se abre. Tuvimos suerte… Pero es que no nos rendimos y seguimos adelante. Un besazo

  6. Hola,
    al leer este blog, no puedo evitar pensar en el grave daño que hacemos los “obrunis” (“blancos”) con nuestros prejuicios acerca de África y que reproducimos en nuestros escritos, pero es mejor leerlo directamente de un africano:
    http://www.granta.com/Archive/92/How-to-Write-about-Africa/Page-1

    • ángel gonzalo dice:

      Hola, pues tienes razón.

      Los prejuicios sobre África son brutales y desvirtúan la realidad del continente.

      Gracias por el enlace. Cada vez que me siento a escribir un post pienso en ello. Cuesta dejar atrás los prejuicios, incluso el paternalismo. Creo que escribir de forma sincera, de igual a igual y documentándose previamente ayuda a superarlos. A veces las emociones o los sentimientos nos traicionan, pero también forman parte de la experiencia.

      Creo no haber caído en la trampa, pero respeto tu opinión y procuraré poner todo el cuidado del mundo. Gracias por pasar por aquí.

      Saludos

  7. Tesa dice:

    La decisión de seguir adelante a pesar de vuestra anterior decepción os obsequíó con esta nueva aventura tan interesante.

    Una arquitectura sorprendente adaptada al entorno. Muy bella la mezquita. Lástima que no pudieráis verla por dentro para contarlo.

    Y entiendo que la ascensión al encuentro de la autoridad religiosa no era propicia para la frivolidades de unas fotos, pero la imaginación me dan dos o tres tomas imborrables, desde el ascenso al encuentro.

    Un placer leerte, Ángel, estoy disfrutando mucho con este diario intermitente.

    Muchos besos,

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias, compa. Durante la ascensión no nos dejaban hacer fotos, pero te lo puedes imaginar: una vista inmensa, una cueva, un silencio tremendo… Parece que siempre que se cierra una puerta, se abre otra. Aquí pasas de la decepción a la alegría a toda velocidad. No hay tiempo para lamentos. Bs y mil gracias.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s