Burkina Chasco

No piensen en kilómetros sino en jornadas de viaje. Y fueron cuatro, con una de descanso, sólo para la ida. Cruzamos Ghana de sur a norte, por tierra, desde Ada Foah, en la desembocadura del río Volta, hasta la frontera de Burkina Faso, antiguamente conocido como Alto Volta. Podría ser equivalente a un viaje desde Algeciras a Irún en los años 60.

Me dolió abandonar la idea de remontar el río, pero la incertidumbre de la ruta y la falta de seguridad del ferry -con dos accidentes recientes- fueron más fuertes que el espíritu de aventura.

Transportes

En Ghana no hay autopistas -salvo un pequeño tramo de menos de 20 km entre Tema y Acra o lo que es lo mismo entre el puerto y la city-, las carreteras son de un solo carril en cada dirección o caminos que en España llamaríamos de cabras. El asfalto escasea, los baches son constantes y la entrada y salida a las grandes ciudades debe hacerse de madrugada so pena de perder varias horas en el intento.

Los autobuses de largo recorrido son modernos y cómodos, de fabricación china, como casi todo lo nuevo en Ghana. En 2011 China invirtió $3.5 billion USD en este país, y en toda África $14.7 billion USD lo que afianza su liderazgo en el continente. El símbolo más reciente es la nueva sede de la Unión Africana en Addis Abeba (Etiopía) financiada por China con un coste de 200 millones de dólares. Algunos dicen que es una nueva forma de colonización.

En cuanto a las medias y cortas distancias se recorren en taxis compartidos y tro-tros a punto de desgüace, motocicletas de origen asiático -también relativamente modernas- y autobuses que han pasado sus mejores años haciendo trayectos urbanos en ciudades europeas.

Noche en blanco

Arrancamos un jueves, después de que Elena terminara de atender a los pacientes más urgentes del hospital y yo cumpliera en Radio Ada -se me desmorona la Redacción de Informativos. El aumento del precio de la gasolina ha hecho estragos entre la plantilla. Mi gente no tiene para pagar el transporte diario y no pueden venir a trabajar-.

Darek, uno de los culés de la zona a los que me enfrento heroicamente cada vez que Mourinho se acobarda, nos recogió en la carretera para acercarnos a la rotonda de Tema, la misma en la que estuvimos en el post pasado. Allí nos comimos nuestro tradicional bocata de sardinas -en esta ocasión, en tomate y de procedencia marroquí– y enganchamos un tro-tro hacia Acra. En menos de tres horas ganamos el corazón de la ciudad.

Empleamos la tarde en conseguir provisiones por lo que pudiera pasar en los próximos días y dando tumbos encontramos un restaurante español. Estas son las contradicciones de vivir tan lejos de casa. Uno lee: escalibada, puntillitas de solomillo, calamares a la andaluza o berenjenas caramelizadas y se olvida de África por unos momentos. Qué fáciles somos.

Hubiera sido una noche redonda, rematada además con un vino patrio en botella, pero un mosquito puñetero nos declaró la guerra sin cuartel cuando nos metimos en el sobre. Siete horas en blanco y al menos nueve picaduras per capita después, izamos bandera blanca. Estaba claro que el mosquito había conquistado el territorio y ni siquiera el ataque desesperado de insecticida especial para el trópico le hizo desistir. Agotados, nos echamos a la calle.

En ruta

Lo bueno de los taxistas en Ghana es que nunca se rinden. Siempre hay una alternativa. El tráfico diario en Acra o Kumasi es similar a la salida de Madrid en hora punta la víspera del jueves de Semana Santa. Pero los taxistas no se quedan dentro del embotellamiento mirando cómo sube el contador… entre otras cosas, porque no llevan. El precio se negocia por adelantado y se toman muy en serio su trabajo. No se abandonan a la inercia. Luchan por alcanzar su destino con una profesionalidad envidiable. Llegamos a la estación veinte minutos antes de la salida de nuestro autobús cruzando por el medio de barriadas donde las familias se empleaban en sus rutinas diarias y donde hubiera jurado que no cabía un vehículo.  

Sólo tuvimos que esperar dos horas más para partir. El feliz acontecimiento se produjo a las 11h y alcanzamos nuestra primera parada, Tamale, pasadas las dos de la madrugada.

Una vez a bordo, tuvimos una nueva sensación: frío polar en el trópico -curiosa la imagen de los viajeros con gorros de lana, cazadoras y mantas-. Aquí las cosas funcionan así. Si tienes aire acondicionado, lo pones a tope. Si tienes equipo de música, también. Y si tienes vídeo y películas -ya digo, los autobuses chinos traen de todo- te tragas 15 horas de seriales nigerianos encadenados. Y, oigan, no tienen nada que envidiar a los culebrones latinoamericanos de tanto éxito en España.

Aparecer en Tamale, ciudad musulmana y capital del norte de Ghana, algo menos de medio millón de habitantes, poco antes de la llamada a la oración, es impresionante. Una ciudad dormida que despierta en la oscuridad más absoluta, por vecindarios, a la llamada de su imán.

Abraham, hijo de Isaac -director de Radio Ada– nos recogió en la estación con el mismo cansancio que nosotros, pero con esa hospitalidad africana que no deja de sorprendernos.

Tamale es una ciudad agradable, menos caótica que otras capitales regionales, con unas cuantas mezquitas bien conservadas y con ¡carril bici! Además, es vibrante, con mucha música, y  a su gente le gusta compartirla con los visitantes. Merece la pena el largo viaje para descubrirla.

Hambre visible

También, muestra la cara más extrema de la pobreza. Viajar por carretera permite percibir todos los contrastes. A medida que nos acercábamos al desierto, la tierra es más árida, los cultivos y la vegetación desaparecen, el cemento de las casas va dejando paso al adobe, la temperatura pasa de los 40º y no hay brisa que refresque… Sin embargo, lo más duro es la ingente cantidad de niños que, con una lata al cuello, piden comida. Sus vientres hichados, su mirada triste, la vergüenza de los adultos. Es un panorama desolador.

Esta imagen se repetiría hasta la frontera con Burkina Faso, donde son evidentes los ecos de la crisis alimentaria que azota el Sahel. En Tamale tienen su sede muchas organizaciones humanitarias y llevan meses avisando de la catástrofe que tenemos encima. Apenas nos separaba una jornada de viaje del Sahel, donde millones de personas de Burkina Faso, Mali, Níger y Mauritania, entre otros lugares, no tienen, literalmente, nada que llevarse a la boca.

Una nueva lección

Tras descansar una jornada y media en casa de Abraham y su tío, Mr Djabletey, continuamos hacia Bolgatanga durante unas cuatro horas más.

Volvimos a la carretera de madrugada, hacinados en un espacio ínfimo y boquiabiertos ante la fortaleza de la gente local. Ni siquiera los bebés rechistan a pesar del polvo del harmattan que se cuela entre las ventanillas y te hace tragar arena, ni por el agobio asfixiante y el olor a humanidad que desprenden cientos de personas en poco espacio, ni por las incomodidades de compartir asiento y sentir un brazo por aquí, una pierna por allá, una cabeza en el hombro… –se te duerme medio cuerpo de no moverte-.

La lección es que al menos teníamos un sitio. Tendrían que ver el rostro de quienes hacen cola durante horas –y si partimos de madrugada, estarían ahí desde el anochecer- esperando el autobús… Y cuando aparece, no pueden cogerlo porque no queda espacio para ellos. Protestan, claro, pero saben que no hay nada que hacer. Mientras, yo añoraba los autobuses chinos y entendí por qué se promocionan en las ciudades a la voz de: “un asiento, una persona” seguido del destino.

El gran Chasco

Cuando llegamos a Bolgatanga, esperamos a que se llenara un taxi compartido para cruzar la frontera por el paso de  Paga –menos de una hora de trayecto-.

Habían transcurrido cuatro días desde que abandonamos Ada y llegábamos a las puertas de Burkina Faso, un lugar que llevo persiguiendo desde hace años y en el que nos esperaba David, un compañero que pasa una temporada en el país. Teníamos Ouagadougu, la capital, a menos de tres horas… y ahí se quedó.

Quisieron cobrarnos por el visado de una semana unos 300 euros al cambio, cantidad con la que casi vivimos un mes en Ada y 10 veces más de lo que suponíamos. Quizá hubiéramos podido pasar por menos negociando un soborno, una realidad que ya hemos advertido en numerosas ocasiones, pero hacerlo nos convertía en cómplices de aquello que criticamos.

Sin embargo, tanto recorrido hecho, de Algeciras a Irún en los años 60, recuerden, para darnos la vuelta en el último momento… Uff… no voy a negar la decepción ni la tristeza, pero es absurdo el lamento cuando uno quiere subir por placer y ve a tantos que bajan por necesidad. This is Africa, también, y cómo responder a los contratiempos es parte del aprendizaje.

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24 comentarios on “Burkina Chasco”

  1. estebandepraga@yahoo.com.ar dice:

    tal cual!
    te felicito
    esteban

  2. Carlos. dice:

    Amigo, como mas de una vez comentamos, hay dos tipos de personas…las que cruzan la linea y las que no.
    En esta ocasión no cruzaste la linea y eso te hace mas admirable.

    Me imagino la decepción después de 4 días de viaje, todos aprendemos contigo.

    • ángel gonzalo dice:

      Hola, colega: sí, nos quedamos ahí, a un pasito… Y la línea era más clara que nunca, pero aún nos quedan unas cuántas Poe cruzar. Te echamos de menos. Lo que daría este sábado por pasarme por el Maneras. Salud y mil gracias

  3. Oliva Fernandez del Rosario dice:

    Es una pena tanto recorrido, tan cerca pero tan lejos, pero estoy de acuerdo, es una cuestión de principios, al menos tenéis la experiencia del viaje, palizón total, pero ahí queda. Un besazo desde UK, con un frío que no veas! Esperando el próximo fascículo de vuestras aventuras. Pues eso, un beso.

    • ángel gonzalo dice:

      Muchas gracias. Te sigo con atención. Me encantaría acompañaros a una de esas catas de cervezas. Espero que Norwich aguante otro año en la Premier para ver un partido con vosotros. Aquí nos quedan muchas aventuras pendientes. Muchos besos.

  4. Llanos dice:

    Te he leído con atención. Recuerdo perfectamente el tráfico de Kumani y Accra. A Accra yo la llamaba “la ciudad imposible”. Yo hice el viaje inverso, desde Ouagadougou a Gaoua (al sur de Burkina, donde tengo parte de “mis asuntos burkinabes”y de allí a Kumbungú (al lado deTamalé). Nosotros invertimos 3 días en llegar allí, yeso que íbamos en todoterreno. Indescriptible. Tras 15 días en Kumbungú viajamos en transportepúblico hasta Kumasi y Accra. En dos palabras Im Presionante.
    En cuanto al visado de Burkina, bien cierto es que es muy caro, pero ostomaron el pelo. Vale 150 euros 90 días. En poco tiempo lo van a bajar un poco (así lo aprobó hace unn par de meses el Consejo de Ministros de Compaoré).
    Un placer leerte.
    Llanos (valenciana).

    • ángel gonzalo dice:

      Muchas gracias por pasar por aquí. Nos hemos quedado con las ganas de cruzar y sí, lo que nos pedían era desproporcionado. Estaremos atentos para volver a intentarlo. Es duro y apasionante viajar por estás tierras, eh? Un abrazo

  5. Tesa dice:

    Hola, Ángel, una nueva aventura con muchos detalles que me hacen disfrutar y reflexionar.

    Por ejemplo, no me imagino que desde este otro mundo hubiéramos dado vuelta atrás sin conseguir el objetivo, después de un viaje como el que relatas, y menos por principios. Nos hubiérmos enfadado mucho, pero creo que habríamos pagado.

    Y el niño se durmió en tus brazos, que imagen más tierna, Angelito.

    Os sigo con mucho interes y placer. Un abrazo,

    • Hola, compañera:

      Lo de los sobornos desgraciadamente forma parte de la cultura local. Es algo que hay que erradicar. En los lugares más pobres y alejados es constante. No sé qué habríamos hecho si viniéramos desde España para cruzar a Burkina y nos piden esa barbaridad… pero, desde luego, viniendo desde aquí y viviendo como vivimos aquí es algo desproporcionado y muy difícil de justificar, primero ante nosotros, y luego ante la gente con la que colaboramos.

      La perspectiva es muy distinta y los principios son más fuertes cuando ves tanta miseria alrededor y tantos abusos. No sólo es por nosotros, es por la gente de aquí. Si no pueden confiar en las autoridades… ¿en quién van a hacerlo?

      Y admeás, ser voluntario te obliga también a demostrarlo. Y esta era una buena oportunidad. Eso sí, fue una decepción grande, porque de veras que teníamos ilusión por pasar y traíamos una paliza tremenda… pero es una lección más.

      Claro, si hubiera sido una cuestión de vida o muerte o una máxima prioridad, no sé cómo hubiéramos reaccionado… pero en un viaje de placer, no, no podemos permitirlo. Nos sentimos mejor de esta manera.

      Sí, los de los niños es increíble… Se te cae la baba, de veras. Mil gracias

  6. Andrés dice:

    Eso es Ángel, con un par de….coherencia. Ya habrá otra ocasión de realizar ese viaje. Es un placer leer vuestras aventuras. Un abrazo,

  7. Mario Antón Muñoz dice:

    Un abrazote tronkis, seguro que pa otra lo conseguís. ¡Aupa Athletic! Este año nos llevamos la Copa.

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias, tronko. No desistimos. Y aúpa athletic. Una final como las de antes… Pero ojito con el Mirandés. Efecto Bielsa. Salud!!!

  8. Juan Carlos dice:

    Un gran viaje y muy bien descrito. Muy bien las fotos. También hay que estar muy enamorado de África para aventuras como éstas. Yo lo que conozco del continente son ciudades, pero me has desconsolado. Saludos.

    • Hola, Juan Carlos:

      Muchas Gracias por pasar por aquí. Bueno, enamorarse de África no es difícil… y es verdad que la diferencia con las ciudades es notable. La vida rural es otro mundo y no deja de ser un privilegio poder venir y contarlo. No te desanimes. No hay una única forma de viajar, sino muchas, y todas son válidas. Un abrazo fuerte

  9. ¡Hola, Ángel!
    Lamento que no hayas podido entrar en Burkina, pero como te comenta Llanos, quizás te quisieron timar, aunque el visado es caro, en todo caso.
    Yo estoy renovando el mío, por un año (vivo en Burkina desde hace 3), y no llega a los 150 €.
    Lo de la crisis alimentaria es cierto y se verá en los próximos meses, pero no todavía. Cuando se les acaben las reservas de cereales que hayan podido cultivar o los escasos productos que consigan si tienen un pequeño huerto y el agua empiece a escasear hasta la nueva estación lluviosa, es cuando empezarán los problemas. Pero espero que no sea como en el cuerno de África, al que se unen estos problemas con las guerras y los desplazamientos de población.
    Los niños que dices haber visto con la lata de comida colgada del cuello los podías ver también el año pasado cuando hubo una sobreproducción de cereales.
    Son “talibés”, niños de las madrazas, las escuelas coránicas, que pasan la mayor parte del tiempo pidiendo limosna para llevar al Imán de la mezquita, y que llevan su lata colgada del cuello para que les echen de comer. Pero, en general, no se mueren de hambre. Se mueren de las consecuencias de una mala alimentación y de cualquier enfermedad que pillan que no tienen dinero ni para pagar médicos ni medicinas, porque aquí todo cuesta.
    La próxima vez que vengas a Burkina no dejes de visitarme. He puesto en marcha una biblioteca en el norte, el Sahel, Ouahigouya, pero no esperes encontrar un sólo km de autopista, esto es el pobre Burkina no la rica Ghana, que no tiene nada que ver un país con el otro… Incluso en África hay diferencias, aunque haya pobres en todas partes (incluso en España hay gente tirada por las calles).
    Si quieres conocer más cosas de Burkina llevo escribiendo más de 2 años todos los domingos sobre cosas de aquí
    http://www.fronterad.es/felixperez

    un abrazo y ánimo, antes que te quieras dar cuenta ya estarás disfrutando de los placeres de España y valorándolos en su justa medida (te has perdido probar el mejor gazpacho que te imaginas en un restaurante de Ouagadougou, Le Verdoyant, por increíble que pueda parecer, sin coña)

    • Gracias, Félix, por tus comentarios. Tomo nota.
      A nosotros el visado de un año para Ghana en Madrid nos costó 200 euros. De ahí que saliéramos pitando de la frontera de Burkina. Sé que tramitarlo en Acra es más económico y lo haremos allí la próxima vez.
      Muchas Gracias también por tu invitación. Nos quedan unos cuantos meses por aquí, hasta septiembre, y nos gustaría mucho ir a Burkina y visitar tu proyecto. El viaje desde nuestro pueblo es largo, pero no imposible. Igualmente, eres bienvenido en casa, en Ada. Además de nuestro trabajo en la Radio y en el Hospital, estamos impulsando una escuela para menores de la calle, o de la playa, y estamos muy orgullosos de ello.
      Yo también espero que la crisis del Sahel no se convierta en algo parecido a la del cuerno de África. Creo que es fundamental dar la voz de alarma ahora. Siempre es mejor prevenir que actuar a posteriori. Por lo que sé, la peor situación se está dando en Níger. Y el conflicto de los Tuaregs en Malí tampoco ayuda. El flujo de refugiados es constante, según la BBC. Mauritania, Burkina Faso y Níger están recibiendo a miles de personas en estos momentos. La inestabilidad del norte de Nigeria tampoco es una buena noticia. Están empujando a miles de personas hacia otros lados. Incluso a la rica Ghana.
      Y sí, tienes razón, en África hay varias realidades, como también las hay en Europa, en España, o en Estados Unidos. La primera potencia del mundo, con permiso de China, tiene una población de afromericanos que vive en la pobreza, aunque nunca se hable de ello.
      Me interesa mucho tu blog. Gracias por la recomendación. Lo seguiré con atención. Siempre es un lujo aprender de las personas que llevais años trabajando aquí. Nosotros no dejamos de ser un par de privilegiados recién llegados.

      Un abrazo.

      PD. Lo del Gazpacho me ha matado… Me lo creo a pies juntillas. Has abierto un agujero en mi estómago.

      • La verdad es que estáis metidos en unas cuantas cosas, yo la verdad es que con lo de la biblioteca ya no doy más a basto.
        Había intentado poner en marcha una granja escuela, pero estoy intentando vender el terreno y olvidarme del asunto (son casi 40 Has).
        Lo de la escuela de menores de la playa suena maravilloso, jejeje.
        Me refiero a lo de la playa, no sabes lo que daría porque hubiera una cerca de aquí, aunque fuera a 400 Kms, pero esto es todo interior, muy luminoso eso sí.
        Lo de la recomenzada guerra de los tuaregs en Malí es algo más que una noticia en los periódicos para nosotros. Aquí ya hay muchos desplazados. Ten en cuenta que estamos a menos de 50 Kms de la frontera y esto se está llenando de tuaregs que huyen de las matanzas que se están empezando a producir como revancha contra cualquiera que tenga la piel ‘más clara’ a los que asimilan con los rebeldes del norte, aunque no lo sean. Me contaban que hasta un Ministro del Gobierno de Malí, tuareg, había enviado a su familia a Burkina para protegerla.
        Lo de la posible hambruna esperemos que no llega a ser así. El Gobierno ha sacado mucho decretos fijando precios máximos de los productos de primera necesidad e intentando asegurar los depósitos de seguridad alimentaria, pero…, ya veremos qué pasa.
        No te creas que se puede aprender mucho de mí, salvo para hacer lo contrario, jajaja. Porque soy un desastre y casi todo lo hago mal, no aprendo. Pero tenemos que aceptarnos como somos, al menos a mí me toca dormir siempre conmigo mismo y no voy a dejar de hacerlo por meter tanto la pata. Pero, como dices, soy un privilegiado por poder tener estas experiencias.

        Lo del gazpacho tienes que probarlo y confesarme si no el el mejor que has probado en tu vida, quedamos en vernos para ello.

        Un abrazo y cuidaos mucho. Y mucha suerte

      • ángel gonzalo dice:

        Bueno, la playa aquí es para verla. Está llena de suciedad y no puedes bañarte. No son las playas paradisíacas del oeste… Pero sí las valoramos. Pasear por la orilla es muy agradable y no me imagino cómo tiene qué ser todo el año a las puertas del desierto. Aquí el harmattan sopla con fuerza ahora y regula la temperatura. Espero que arriba is dé un respiro.
        Mucho Ánimo. No tiene que ser fácil vivir tan cerca el conflicto. Nosotros estamos en una balsa. Si os animáis, sois bienvenidos. Un abrazo y mucha suerte!!

  10. Silvia dice:

    Angelillo!!!
    Me ha dado un vuelco el corazón al verte con esa cara guapa en brazos.

    Mil besos a para esos dos valientes!!

  11. Safira dice:

    Qué coherencia tan esperanzadora. Es un gran aliento para quienes seguimos vuestras vivencias. Besos!


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