El sueño de Anyakpor

Qué hace un tipo como tú en un sitio como este…” Parafraseaba a los Burning, el otro día, cuando Ruben aparcó su moto conmigo de paquete en la entrada de la escuela de Anyakpor.

El sol pega con ganas. Al fondo, la playa. Alrededor, plantaciones de cebollas y tomates. El suelo, cubierto de tierra, levanta una polvareda que me envuelve. De frente, 97 niños y niñas, de edades comprendidas entre los 2 y los 10 años, rodean a Elena. Unos le piden agua, otros quieren un mimo, algunos se agarran a su pierna para que los abrace, otra le habla en lengua local con mucha desesperación. Ella reparte sonrisas y junto a los tres profesores intenta poner un poco de orden en este guirigay. Difícil trabajar en esas condiciones. Pero está feliz. Le brillan los ojos.

Una escuela para menores abandonados

Estoy observando la escena. Dudo si acercarme. De repente, un enano nota mi presencia y al grito de “¡bafono, bafono!” se me viene encima una nube de diablillos. Parezco el Perales con eso de “Dejad que los niños se acerquen a mí”. Me pongo tierno. Hay que estarlo para pasar de Pepe Risi al héroe de Cuenca… pero qué quieren, esto es África, y los sentimientos viajan a flor de piel.

La escuela de Anyakpor se halla a tres kilómetros de casa, en el límite occidental de Ada Foah. Es una construcción de cemento barato con techo de paja, de unos 40 metros cuadrados y pretende ser el centro de escolarización para los niños abandonados de esta comunidad formada por unas 3.000 personas.

Los niños y niñas provienen de familias humildes. Los padres pasan muchos meses en el mar, pescando a bordo de barcos que han conocido mejores tiempos, siempre a merced de los vientos o de las fuertes olas del Atlántico. Algunos nunca vuelven. Otros forman parte de tripulaciones en embarcaciones mercantes. Las madres, a menudo están en la comunidad. Cuidan de los hijos, unos seis de media por cada familia, y buscan sustento para el día a día. Es una comunidad organizada. En los últimos años han puesto en marcha proyectos para acumular la basura en un lugar común y para mejorar el saneamiento haciendo sus necesidades en lugares apartados. Aún así, tienen muchas necesidades.

Las familias viven como la mayoría de la población local, en infraviviendas sin agua ni servicios mínimos. Cocinan al aire libre. Los ingresos son tan bajos que ni siquiera pueden pagar las tasas que el gobierno exige para impartir la educación primaria gratuita. Estas tasas cubren el material escolar, uniformes y alimentación de los menores. Los padres de los 97 niños de Anyakpor no pueden asumir esos gastos. Cinco de ellos están acogidos en casa de una de las profesoras.

Apoyo externo

Hace menos de una década, la comunidad puso en marcha un proyecto para el cultivo de cebollas, tomates y algo parecido a las guindillas. Radio Ada desarrolló un serial radiofónico y atrajo financiación extranjera para dar formación en agricultura.

La iglesia que encabeza el Pastor James identificó la necesidad de escolarización de algunos menores en 2008. Sus feligreses acudían el domingo al templo y pedían ayuda. En septiembre de ese mismo año, con el apoyo del Chief local y algunos padres, construyó la escuela de Anyakpor. Contrató entonces tres profesores, con un salario de 25 euros al mes, construyó las cuatro paredes y ahí se instalaron, revueltos, menores y maestros. El dinero se acabó y las colectas dominicales dan para pagar a los profesores y alimentar escasamente a los niños. A veces la comida no llega para todos. Tampoco el agua potable.

De Madrid a Ada

En noviembre pasado nos interesamos por el proyecto y decidimos invertir en la escuela los  1.300 euros que trajimos desde España gracias la generosidad de amigos y familiares. Una parte del dinero, unos 200 euros los hemos ido gastando en pequeños detalles: cremas para el hospital donde Elena trabaja, dos balones de fútbol para la comunidad de Futuenya -detrás de casa-, pequeños regalos de Navidad para los niños y niñas, y algún apaño para Radio Ada relacionado con Internet. En las tiendas pequeñas o en el mercado de Ada no se estilan las facturas, así que tienen mi palabra de que el dinero se ha invertido donde digo.

Elena, además, va un día por semana a la escuela de Anyakpor para ejercer como monitora de apoyo a la labor del profesorado y Alicia, cuando todavía estaba por aquí, también acudía y ahora nos echa un cable desde España. Yo me encargo de supervisar los presupuestos y participo en las reuniones para tratar las prioridades con el Pastor y las autoridades implicadas: David, de la oficina de turismo; Divine, jefe de servicios sociales; el Chief de Anyakpor; y los padres de los alumnos. Es un trabajo en equipo y vamos paso a paso.

Hemos dividido el proyecto en varias fases y decidido conjuntamente en qué invertiremos el dinero. Lo primero serán las pequeñas infraestructuras como bancos, pupitres y pizarras y el material escolar básico: libros, cuadernos, lápices y ese tipo de cosas. Nosotros vamos a aportar la parte no perecedera, con la vocación de que lo que hagamos dure en el tiempo.

Los sueldos de los profesores y la alimentación del alumnado deben seguir saliendo de las colectas dominicales y de las aportaciones de los padres. Estamos hablando de cantidades exiguas y todo el mundo tiene que arrimar el hombro.

En cuanto al agua potable y el saneamiento, esto corresponde a la administración. Quizá podamos colaborar en la construcción de una bomba de agua, no sólo para el colegio, sino también para la comunidad, pero aquí los servicios sociales tienen que poner de su parte.

Y la comunidad aporta la mano de obra. Me explico: nosotros compramos la madera, pero el carpintero tiene que salir de la comunidad. Igual que el tipo que cabe la zanja para el servicio. Yo me he ofrecido a picar el primero, que no se diga que los blancos somos unos flojos, pero ellos deben continuar el trabajo.

Step by step

Como se pueden imaginar, esto no se consigue de un día para otro y estamos a mitad de enero y llevamos desde noviembre con el proyecto. Somos conscientes de que no vamos a mejorar la educación de Ghana ni vamos a convertir a estos chavales en estudiantes de primera. Nos conformamos con que reciban una educación equiparable a los demás, con que tengan un mínimo de atención y con que no pasen tantas horas en la calle o en la playa sin hacer nada. Los niveles de analfabetismo en la población rural en Ghana son alarmantes y creo que podemos contribuir a que los indicadores de esta comunidad mejoren.

Hace meses, se constituyó en Ada una asociación de padres para mejorar la educación de los hijos. También hemos informado al presidente de esta asociación y Elena ha participado en un curso de formación para atender necesidades básicas y detectar problemas como malos tratos, abusos sexuales o carencias de cualquier tipo. La sociedad civil aquí está organizada y eso anima a seguir trabajando.

Las comisiones bancarias, ya lo he contado en otra ocasión, son un robo, ya que a veces se llevan el 10% del dinero de cada transacción. Intentamos trampear estos trámites cargando de euros a las personas que vienen a visitarnos desde España. Esperamos visita pronto, asi que si quieren colaborar, están a tiempo. No se corten.

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12 comentarios on “El sueño de Anyakpor”

  1. Neus&Jimmie dice:

    Hace tiempo q no te dejo un comentario, siempre lo dejo para después y en ese después siempre está Africa, jugar con ella, darle de comer, baño, dormir, etc….pero hoy no me puedo resistir, con ella durmiendo sobre mí,jijiji!! Me encanta lo q estais haciendo con esos niños, no he podido dejar de pensar en los mios de Moshi, de los q me acuerdo a diario, así q os doy un coonsejo, dadles todo el cariño q teneis (q es mucho, doy fe) xq esos momentos q paseis con ellos nunca se olvidan y q desde la distancia se recuerdan con nostalgia, pena , pero con un CARIÑO indescriptible….. aprovechar ahora q después se les echa de menos, esas sonrisas son lo mejor….
    Un beso muy fuerte a todos!!! a ver si un día de estos os llamamos.

    +++besos!!!

    • ángel gonzalo dice:

      Vosotros nos metisteis el veneno… Ya sabéis cómo engancha esto… Tela… Un besote fuerte a los tres… Gracias por sacar tiempo para pasar por aquí…

  2. manumh dice:

    ¡Aúpa, bafono!, y besos para Elena.
    Manu

  3. manumh dice:

    ((( Para que recuerdes la música y te entre un poco ‘la Risi’… )))

  4. Tesa dice:

    Hola, Ángel, los niños deberían ser felices al menos mientras son niños y tener el cariño y sus necesidades cubiertas.

    Espero que podáis consolidar algunos de los proyectos que apuntas.

    Comparto y entiendo la emoción que te producen estos niños, porque hago voluntariado en una Fundación de uno de los barrios más deprimidos de Barcelona, y la horas que suelo dedicar a la semana y que me conectan con el mundo real, son muy intensas y gratificantes.

    Me encanta pasar por aquí y seguir vuestras peripecias tan bien contadas.

    Besos para los dos.

    • Entonces seguro que sabes que lo se siente. Los enanos son igual en todas partes… y devuelven con creces el carinyo que les das. Un besote y mil gracias. Anima mucho saberte ahi!!!

  5. Alicia dice:

    Brotherr!! Ya estoy en la isla, y desde aquí se os echa de menos con mucha más fuerza… debe de ser la proximidad a África, pero gracias al blog durante esos minutos leyendo viajo a Anyakpor o donde el cápitan Angelo Gonzalo nos lleve!

    Gracias!!


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