La diferencia que duele

Se llama Gloria. Tiene poco más de 20 años. Vive en Ada Foah y está enferma de malaria. Es una chica animosa, sonriente y eficaz en su trabajo. Se encarga de que todo funcione en la casa de huéspedes, Brightest, donde nos alojamos. La malaria no la mantiene atrapada a la cama. Hace un gran esfuerzo y trabaja todos los días de 8:30 a 22h, como su compañera Selina y otras tantas personas en este lugar.

El caso de Gloria no es aislado ni tampoco de los más graves. Es, simplemente, normal.

Nuestro amigo Albert, el enfermero que hace de “lazarillo” con las fisios en el hospital, también tuvo malaria el año pasado. Y como ellos, casi todo el mundo en este país… y en este subcontienente.

La malaria es más cruel con quienes menos defensas tienen: menores, embarazadas y personas mayores. En el hospital donde trabajan Elena y Alicia la mayoría de los casos que se atienden son por malaria. En esta región de Ghana, donde el río Volta acaricia mansamente las salvajes olas del océano Atlántico, el mosquito Anopheles encuentra un paraíso para joderle la vida a la gente.

Según los doctores, nuestro sistema inmunológico es más fuerte debido a nuestra buena alimentación. También ayudan nuestras carísimas medicinas y nuestras precauciones motivadas por la información recibida sobre la enfermedad. Esto nos da una ligerísima ventaja frente a la población local, pero lo que marca una apreciable diferencia es que si cualquiera de nosotros enfermara, tendría un médico y todos los avances a su disposición ipso facto.

Alimentación

La dieta normal en Ghana se compone de casaba/yuca, arroz, huevos, tomates, cebollas, plátanos, fufu y kantu. También es normal encontrar tilapia y pollo. El fufu y el kantu son platos tradicionales elaborados a partir de casaba molida mezclada con agua  y otros ingredientes para crear una masa blanca espesa y sólida. Se come con la mano derecha y dependiendo de los recursos de quien lo prepare, se acompaña de pollo o tilapia. En cualquier caso, siempre lleva una salsa muy picante. La gente local come este plato a diario.

Aparentemente, en Ada el hambre no es visible pero la dieta es muy poco variada por lo que hay bastantes deficiencias alimentarias.

La cercanía del Volta y del Atlántico ofrecen pescado todo el año. El clima tropical permite los cultivos y añade frutas como coco, mango, sandía, plátanos y piña, pero muchos de estos productos no los consumen las personas más pobres. Quedan para los blancos, las clases medias o para la exportación.

Nosotros, después de varias experiencias, hemos sustituido el fufu y el kantu por el arroz o las patatas. Siempre lo acompañamos de pollo y tilapia. Día tras día. Noche tras noche. A pesar de ser un privilegio, el caso es que cansa bastante y uno se siente un miserable reconociéndolo; sobre todo cuando descubre historias como esta.

Hace días Elena y Alicia llegaron consternadas del hospital ante la debilidad de una paciente. No era capaz de hacer los ejercicios de rehabilitación porque tenía hambre. Sus fuerzas estaban mermadas. Es muy duro que alguien te diga a la cara que no puede dar un paso porque tiene hambre.

Sociedad

Más allá del hambre, la pobreza aquí es evidente. La mayoría de la población local vive en casas de adobe -en el núcleo urbano- o en cabañas de madera y paja -en las comunidades-. No cuentan con agua corriente, electricidad ni saneamiento. Hay fuentes públicas que funcionan con bombas para el agua y la vida se adapta a las horas de luz solar. La basura se acumula junto a la playa -lo que convierte un sitio idílico en casi un vertedero-. Servicios como la educación y la sanidad hay que pagarlos, a pesar de las subvenciones estatales, por lo que no todos acceden a ellos con regularidad.

Una minoría representa a la clase media, con agua, luz y ciertas comodidades como sofás, televisión, mosquiteras… en las casas. Viven en barrios alejados del centro, frecuentan los locales de ocio y restaurantes, tienen trato con la población local y sus casas se distinguen por tener grandes puertas de metal y estar rodeadas por vallas de cemento.

En esa minoría, también hay diferentes niveles. Kofi Larweh, coordinador de Radio Ada, estaría en un lado de esta minoría, ya que tiene casa, vehículo y ordenador con Internet propios; y Albert estaría en el opuesto, pero dentro del mismo grupo. Ha conseguido una cama caliente en Ada Foah (se la ha alquilado a un señor que es camionero y que sólo viene a Ada una o dos veces por semana. Cuando regresa, Albert tiene que dejar la habitación y buscar acomodo en casa de sus amigos. Paga poco más de nueve euros al mes por este alojamiento). Él tiene trabajo en el hospital y estudios de enfermería. Imagínense cuántos quedan por debajo.

Pero lo más sangrante es que por encima de todos ellos hay un reducido y exclusivo grupo de personas adineradas que disfrutan de todos los lujos. Hombres blancos de negocios y politicos o altos funcionarios y empresarios de Ghana que poseen viviendas de ensueño a la orilla del Volta o en las islas cercanas. Algunas distan menos de 50 metros de las chabolas. Los fines de semana estas personas ricas cruzan desafiantes y a toda velocidad la calle principal de Ada Foah -sólo hay dos calles asfaltadas- a bordo de Mercedes, BMWs o tontoterrenos con cristales tintados y conducidos por chóferes. También tienen lanchas fueraborda y motos de agua que contrastan terriblemente con las chalupas de los pescadores. Su trato con la gente más pobre es frecuentemente despectivo.

Y en medio de esta sociedad, estamos nosotros: testigos boquiabiertos de tanta desigualdad, buscando una casa de alquiler con las comodidades mínimas, pero alejada de los lujos. Nuestra condición de voluntarios y nuestras ideas nos hacen rechazar los lugares donde se alojan los blancos, pero nuestra necesidad de higiene y de servicios básicos nos hacen dudar sobre los alojamientos locales. Es un dilema importante, sobre todo cuando se piensa pasar un año por estos lares.

El trato

Con este panorama tan desigual, es alucinante la ausencia de resentimiento hacia los blancos por parte de la población local. Aquí blanco u occidental son sinónimo de dinero, lujo y, muchas veces, trato discriminatorio.

Sin embargo, con nosotros la gente no puede ser más amable, respetuosa y hospitalaria. Nos saludan por la calle por nuestros nombres, nos invitan a sus casas a compartir sus comidas, nos ceden los mejores asientos en los tro-tros, nos fían cuando no llevamos suficiente dinero encima… incluso el Alcalde se acercó a saludarnos la noche del pasado domingo y nos abrió las puertas de su despacho para cualquier asunto.

¿Se dan cuenta del trato tan distinto que les damos a los subsaharianos en España? ¿Cuántas personas conocen por su nombre al inmigrante que vive en su barrio? ¿Le cederían el mejor asiento en el autobús? ¿Alguien ha invitado a alguno de sus vecinos africanos a cenar en su casa? ¿Se imaginan a Gallardón -pongan cualquier nombre y cualquier partido- recibiendo a los inmigrantes del barrio de Lavapiés en su flamante despacho de Cibeles?

En lugar de eso, a menudo les recibimos con desprecio o con indiferencia, según los casos. O mandamos a nuestros policías para que les pidan arbitrariamente los papeles, a ver si hay suerte y carecen de ellos, se alcanza el cupo de detenciones en comisaría y los encerramos en esas prisiones que hemos creado especialmente para alojarlos , CIES, hasta que podamos devolverlos con una patada en el culo a sus países.

(Centros de Internamiento para Extranjeros, ver reportaje en Periodismo Humano: http://linuca.org/link/?l12158)

¿Notan la diferencia? A mí me duele.

PD 1. Vaya con el clima tropical. La madrugada del martes cayó una tromba de agua impresionante. La madrugada del jueves fue igual. Impresionaba escuchar la furia de la lluvia, pero apenas nos entró un poco de agua por el baño. Las paredes y techo de la pensión son recios. Sin embargo, algunas casitas de paja cercanas no han resistido en pie la furia de la lluvia, algunos caminos del interior han quedado anegados –provocando que los niños y niñas no puedan ir al Colegio- y algunos pescadores han perdido sus barcas. En Acra, a 120 km de distancia de aquí, ha sido mucho peor. Al menos nueve personas han perdido la vida como consecuencia de las inundaciones que han provocado las llluvias.

PD 2. Quiero despedirme de buen rollo. Este de la foto es mi amigo David, el invisible. Hablé de él en el post anterior. La semana pasada organizó una misa -?- para celebrar mi cumpleaños “a la manera ghanesa”…

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20 comentarios on “La diferencia que duele”

  1. Dani dice:

    Increíble, Ángel. Qué crónica más desgarradora. Sin más palabras… Suerte, amigo!

  2. Si algo nos enseño la poesía es desgarro… Gracias, compañero. Un abrazo fuerte

  3. Pela dice:

    Angelillo, esto es periodismo y… lamentablemente, la realidad. Mucho ánimo y un abrazo fuerte. Besos a la Peladina. De vez en cuando enseño a Leo fotos vuestras para que también os tenga presentes pese a la distancia. Besos.

    • ángel gonzalo dice:

      Este periodismo lo mamamos juntos tú y yo, así que te espero para compartirlo, al menos durante una semana. Te gustará. Gracias por recordarle a Leo que tiene un tío por estos lares…

  4. Jose Díaz de Argote dice:

    Cuánto tiempo Maestro! Muchas gracias Ángel por transmitirnos tanto con tan pocas palabras, por llenarnos de dudas, de incertidumbres, de cuestionamientos… Y también de humanidad, de gestos, de esperanzas

    Kapuscinski, Mailer y Malraux estarían orgullosos de ti. Sigue volteando nuestras consciencias. Lo esperamos. Besos.

    • ángel gonzalo dice:

      Hey, compañero. Qué bueno que pasaste por aquí. Seguimos como agua sobre piedra… alimentando la certidumbre de que algún día alcanzaremos un mundo mejor. Cuídate, colega, y sigue dándole a la guitarra, a pesar de que Antonio Vega desapareciera hace algún tiempo…

  5. EDU dice:

    El río Volta tiene un afluente aquí en la rica Europa, se llama “río Revuelto” (y no es precisamente ese que produce ganancia a los pescadores) sino el que revuelve nuestras conciencias y un poco más abajo nuestras tripas con tus fotografías con palabras.

    Un abrazo, Ángel.

    Edu

    • ángel gonzalo dice:

      Gracias Edu. Lo menos que podemos hacer es pintar esta realidad tal y como la vemos. Quizá así cambien algunas perspectivas y, por qué no, algunas actitudes. Un lujo saber ahí!

  6. Silvia dice:

    Gracias por sacarnos de nuestro acomodo “matrix” y abrir una ventana a la realidad del resto del mundo….

    Besos a los dos

  7. Elena dice:

    Emocionante. Muchos besos

    • ángel gonzalo dice:

      También es emocionante saberte al otro lado. Muchos besos a los cuatro. Esta aventura nació en tu casa, bajo la parra, cuando hablábamos de los sueños. Cuidaos

  8. Tesa dice:

    Por lo que cuentas y por lo que sé me parece obsceno que nos quejemos de nuestras pequeñas contradicciones y percances en nuestras sociedades opulentas, aunque deshumanizadas.

    Ojalá esa utopía de un mundo más justo para todos llegué a ser algún día realidad.

    Y sí, Ágel, la diferencia duele, cuando se despilfarra tanto de este lado, pero también duele la indiferencia, el abandono… África está aquí al lado, pero parece que sea un espejismo o material literario para novelas de aventuras del XIX.

    Ahí te tenemos para que nos lo cuentes de primera mano, un lujo.

    Muchos besos,

    • ángel gonzalo dice:

      Qué lujo recuperarte, compañera… Ha llovido desde aquellos tiempos del anillo palas atenea, las biblias con ilustraciones y las vajillas de porcelana…

      Pues sí, esto es otro mundo… o no. Ahora que vamos por los más de 7.000 millones de habitantes en el planeta, uno se pone a pensar y se da cuenta de que la mayoría de la población mundial vive en estas condiciones y que sólo una minoría, en términos globales, en Europa, América y Australia vive con todas las comodidades.

      ¿Qué pasaría si todos los africanos decidieran devolvernos la visita que les hicimos hace varios siglos? Que no los dejaríamos entrar y pondríamos vallas cada vez más altas como en Ceuta y Melilla, o pagaríamos patrulleras que vigilaran el Atlántico o el Mediterráneo… Cualquier cosa menos aceptar la diferencia.

      Un beso muy fuerte y muchas gracias por pasar por aquí.

  9. Arantza dice:

    Veo q Ada no es muy diferente de Bissau (capital d Guinea Bissau).

    Angel, por que nos sorprende ver q en Africa hay gente muy rica, y gente muy pobre, si en España tambien pasan Mercedes 4X4 al lado de personas que buscan comida en la basura? Yo lo veo todos los dias en Lavapies.

    • ángel gonzalo dice:

      Hola, Arantza:

      También en España nos sorprende y nos duele, y debemos denunciarlo. Durante años trabajé con personas sin hogar en Madrid, Sevilla y Granada… y entre tanto lujo y confort… sorprendía su invisibilidad. La pobreza es pobreza donde se produzca, aunque aquí es más evidente por ser más mayoritaria.

      Un abrazo fuerte, compañera, gracias por tus consejos sobre África, antes de venir. Han sido muy útiles!

  10. Alfonso dice:

    A sólo 6 horas de avión… un abrazo

  11. Mario Antón Muñoz dice:

    ¡Aupa ahí! ¡qué bien saber del Pela, de Dani y de algunos más! Ángel es la polla en bicicleta, como vulgarmente decimos por aquí. Bueno, su chica también, pero la conozco menos. Mucho ánimo para los dos y saludos castellanos.


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